Las teorías humanistas en psicología parten de la premisa que el ser humano es esencialmente bueno. Tiende al desarrollo y al crecimiento y, en este contexto, con una visión fenomenológica se centra en la persona como individuo único e irrepetible (Araya, M., 2011). Es en este marco donde el trabajo de Jung cobra importancia. Fiel a su visión evolutiva de la psique pensó que existe un sustrato más profundo que el inconsciente personal freudiano. A esto llamo Inconsciente colectivo. Su trabajo se vio a su vez enriquecido con sus experiencias con los mandalas (técnica hindú), imágenes arquetípicas, factores estructurales (animus y anima, la sombra, selbst), etc. Pero no es hasta el llamado Proceso de individuación o Autorrealización donde se logra dar integridad a todos sus misceláneos conceptos. Se le entiende como el proceso que se inicia con el nacimiento y finaliza con la muerte y, que tiene como objetivo la diferenciación del sujeto de lo colectivo inconsciente y de lo colectivo social (Moyano, E., 2008). Éste propicia la integración de los factores estructurales en una totalidad que soporta las tensiones propias de la psique y de lo humano (por eso Individuación).
En este marco, se fundamentan dos etapas del proceso. A la primera, Jung la llamó “Psicología del amanecer” (0 a 40 años). La tarea de esta etapa se centra en consolidar el “ego” y encontrar “su lugar en el mundo” y en cuanto a lo evidenciado en el ciclo vital, éste tiende al polo erótico, donde el Yo debe aprender a relacionarse con sus instintos por medio de la voluntad y construir su propia biografía. Un segundo momento evolutivo se inicia luego de la “crisis de la mitad de la vida” o crisis de solsticio, en donde el sujeto descubre que la adaptación ya lograda no es suficiente para satisfacer la necesidad de Sentido del individuo. El Yo se interioriza y así comienza la Psicología del Atardecer. Tiene un foco más thanático: la muerte aparece de múltiples formas (separación, disminución capacidad física, sexual, etc). Es así como el mundo interno se asoma como solución de trascendencia y síntesis.
Es inexorable que Jung da luces del acontecer humano. Sin embargo, ¿qué se debe hacer para no caer en neurosis por falta de adaptación en estas dos etapas? En una primera instancia, y en el caso de la Psicología del Amanecer es sugerible involucrarse con la vida, ser protagonista de ella, no vacilar en su marcha y aceptar las aspiraciones. En cuanto a la Psicología del Atardecer es recomendable no persistir en la actitud anacrónica juvenil ni rechazar la posibilidad de muerte (sabiendo ciertamente que se es una sociedad mortal).
Aceptar el ciclo vital es el consejo tácito de Jung… ¿seremos capaces?
Constanza, Andrea, Camila.
Constanza, Andrea, Camila.















